Una apuesta que casi acaba en tragedia

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Decir en territorio vascongado expresiones como “¿Qué te apuestas?” o “No hay huevos” (con perdón), puede tener consecuencias fatales. Si bien es cierto que la fama de testarudo que tiene el vasco, así como su reconocido espíritu de lucha y escasa predilección por tirar la toalla, no le han llegado por casualidad.

Esta semana hemos conocido una de esas apuestas en las que el lema “luchar o morir” se podía haber llevado hasta el uso estricto de la frase. Los protagonistas han sido el alpinista vizcaíno Álex Txikon y el aizkolari Mikel Larrañaga, natural de Azpeitia.

El escalador fue quien lanzó el reto con una apuesta de 6.000€ de por medio que el azpeitarra no dudó en aceptar.

La apuesta consistía en, el menor tiempo posible realizar veinte alzadas con un cilindro antiguo de 100 kilos de peso, para después cortar diez troncos de 1.2 metros perimetrales y finalizar con una carrera de 7.5 kilómetros.

Lo que prometía ser una divertida tarde en la plaza de toros de Azpeitia, con por supuesto un público dispuesto a ver este particular duelo, pudo haber terminado de manera trágica. En la fase final de la prueba y con las fuerzas ya llevadas al límite, Txikon, todo un experto en coronar ochomiles, cayó sobre la pista cuando llevaba clara ventaja sobre su rival.

Los servicios médicos le atendieron para trasladarlo posteriormente a un hospital por un caso de hipoglucemia. Pero Larrañaga no se encontraba mucho mejor, puesto que su carrera era un zigzagueo en el que apenas podía ponerse en pie, llegando incluso a sujetar la barrera de la plaza para no caer al suelo.

Al final la apuesta se saldó con la victoria del aizkolari que se llevó los 6.000€ de su oponente, pero la pregunta es si alguien debería haber puesto fin a esta demostración de orgullo.