Un caso de amaño contado por un implicado anónimo

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El mundo del deporte se enfrenta a un desafío cada vez más común, que es el del amaño de partidos para beneficiarse con las apuestas deportivas. Si bien hoy en día este tipo de actividad delictiva está muy controlada, hace apenas unos años aún era novedad y no se vigilaba practicamente.

El 17 de Mayo de 2015, se disputaba en el estadio San Ferriol de Palma de Mallorca el encuentro entre Ferriolense y Alaró, 2 equipos que se jugaban nada más y nada menos que mantener la categoría, en el grupo VI de la tercera división española.

El partido transcurrió sin apenas llegadas a las áreas y disputándose prácticamente en su totalidad en el centro del campo. Finalizó empate a 0, y hoy por hoy sabemos que se trata de un caso de arreglo de partidos.

Uno de los beneficiados reconoce que invitó a su familia a unas vacaciones gracias a los beneficios de las apuestas en ese partido, y que incluso resto algún mes a su hipoteca.

Sorprendentemente, esta persona que prefiere guardar el anonimato, cuenta que la información amañada se vende a particulares. Es decir que tras acordarse la acción que sucederá en el partido que sea, el interesado debe de pagar a los cerebros de esa idea una cantidad y así podrá apostar “sabiendo el futuro”.

También señala que los partidos objeto de estas apuestas son casi siempre deportes menores, y en el caso del fútbol son de categorías como 3ª o 2ªB en las que los jugadores se encuentran en peor posición económica que los profesionales.

Los implicados en estas artimañas se aprovechan de las nuevas tecnologías para comunicarse entre ellos. Crean grupos de whatsapp o similares, con lo que están en contacto en todo momento.

No hay duda de que la Dirección General de Ordenación del Juego tiene un serio problema con esta asociación de futbolistas, entrenadores, mafias y otros agentes fraudulentos.
De su trabajo y de su constancia dependerá que nuestro deporte quede libre de estos casos.