Sportium se adapta a la normativa de Castilla y León

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El nuevo reglamento que la Junta de Castilla y León ha aprobado recientemente, ya se aplica en los locales de apuestas de esta Comunidad Autónoma. Entre otras medidas, se exige a cada cliente la identificación mediante el documento nacional de identidad como requisito fundamental para acceder al local.

Con esta medida se pretende que a cualquier menor de edad le resulte prácticamente imposible entrar a un local de apuestas, combatiendo así el problema de los menores en el juego. En el local de apuestas que Sportium ha reabierto en Ciudad Rodrigo se puede comprobar que la medida ya está puesta en práctica.

Cierto es que el acceso a menores de 18 años a este tipo de salones ya estaba prohibido por ley, pero la documentación se exigía cuando los operarios de la sala sospechaban de que alguno de sus clientes no llegara a la mayoría de edad, basándose únicamente en detalles tan superficiales como la apariencia, estatura o actitud. Hoy en día es frecuente que muchos jóvenes adolescentes se acerquen a los 2 metros de estatura y eso engañaba a los responsables de las salas.

Al exigirse la identificación a todos los usuarios ya no queda lugar para la duda y a menos que recurran a prácticas mucho más elaboradas como la falsificación del documento, será imposible que pongan un pie en ningún salón de juego.

La Junta de Castilla y León estudia también aplicar el mismo sistema que ya se implantó en las máquinas de tabaco pero en esta ocasión a las máquinas tragamonedas. Consiste en que el terminal se encuentre bloqueado previamente y el cliente deba solicitar a los empleados del local que se lo activen cuando quiera hacer uso de él.

Todas estas medidas avanzan en la misma dirección que es la de proteger al menor de un tipo de ocio potencialmente peligroso para esa edad. Pero por muchas trabas que se ponga a los adolescentes hay una treta a la que es muy difícil combatir. Consiste en que un mayor de edad que puede ser un familiar, compañero o amigo, acceda a los locales y apueste con dinero de menores de edad y luego entre ellos se arreglen. Es una posibilidad que supone un auténtico quebradero de cabeza para muchos empleados de estos negocios.